Nuestros Vinos

El vino que acompaña al álbum es también fruto de esta alquimia familiar y artesanal: elaborado junto a José Eduardo "Catuco" Molina, ingeniero agrónomo, padre y alquimista del vino, Beatriz Olivares, madre y consejera que ademas está en un sample del tema 9 "Todo es amor". Y Josefina Molina Olivares, hermana colaboradora en el armado de botellas junto a Juan Américo Castro.​

Nuestros vinos Agalma nacen de una alquimia secreta: una partida escogida con devoción, donde cada varietal reposa en bines de 400 litros como si fueran cofres de memoria. De esa conjunción surgieron tres expresiones: un Malbec Rosé que guarda la frescura del amanecer y la influencia de nuestros aguaribays, un Malbec con la impronta del Carménère que respira misterio e identidad, y un Sauvignon Blanc que destella como luz entre viñedos.

El camino es el de la microvinificación, un arte silencioso en acero inoxidable, donde la uva entrega su esencia sin artificio. Las frutas, hijas de nuestras propias viñas, se recogen con manos que conocen el pulso de la tierra, bajo un cuidado artesanal y sustentable.

Un ritual paciente, en partidas limitadas, donde cada botella se convierte en fragmento de un secreto compartido.

Agalma Rosé Malbec

De un rosa rubí brillante que parece encenderse con la luz, este vino se muestra atractivo y vivaz. Sus aromas evocan un jardín en flor: rosas y violetas que se entrelazan con ciruelas y cerezas frescas, con un dejo sutilmente dulce. En boca, la entrada es suave y redonda, y a cada sorbo revela una armonía que crece con el tiempo. Su frescura se disfruta plenamente entre los 6 y 10 grados, donde la acidez se equilibra con gracia y precisión. Nuestros vinos llevan impresa la huella de un lugar singular: el terruño del pedemonte pocitano, en el quinto cuartel del Valle de Tulum. Allí, en suelos calcáreos y pedregosos, la vid se arraiga con fuerza y nos regala uvas que poseen una personalidad irrepetible. Esa identidad se traduce en vinos que no sólo maridan con carnes o pastas, sino que se funden con el instante compartido, elevando cada encuentro a un rito de celebración.

Agalma tinto malbec

$ 36.000.-

Agalma Rosé Malbec

Agalma Tinto Malbec

NOTAS DE CATA: Excelente añada, cosecha que nos sorprendió por su suavidad, con taninos estructurados refinados y dulces, que se combinan con una acidez que aporta frescura y jugosidad al paladar.

El final es largo y satisfactorio. Persistencia floral, frutas y hierbas aromáticas en nuestro malbec, la vainilla acompañando a las frutas rojas. Esta impronta es única en el Valle de Tulum, en Pocito San Juan, dada por nuestro terroir exclusivo.

Esta impronta es única de nuestro Pedemonte Pocitano, con suelos fuertemente calcáreos y con 68% de pedregosidad, distrito único del Valle de Tulum, que marca nuestro terroir

Agalma tinto malbec

$ 36.000.-

Agalma Suavignon Blanc

De un color amarillo pálido con reflejos verdosos que recuerdan la luz de la mañana en los viñedos, este vino despliega aromas intensos y frescos: notas de pomelo, lima y maracuyá se entrelazan con hierbas sutiles y un dejo mineral. En boca es vibrante, de entrada fresca y filosa, con una acidez que despierta y limpia el paladar, dejando un final largo y cristalino.

Su esencia proviene del pedemonte pocitano en el Valle de Tulum, donde los suelos calcáreos y pedregosos imprimen carácter y pureza. Allí, la vid bebe del sol y del silencio de la tierra, y nos entrega uvas que destellan identidad propia. Este Sauvignon Blanc no sólo acompaña frutos de mar, quesos frescos o ensaladas, sino que se vuelve el cómplice perfecto de cada instante luminoso que decidimos compartir.

Agalma tinto malbec

$ 36.000.-

Agalma vino blanco

Este proyecto no es solo un álbum ni un vino

Es un ritual que invita a sumergirse en lo íntimo, a beber canciones y escuchar la tierra, a descubrir tesoros internos que transforman la mirada sobre lo externo.

Es un viaje donde lo místico y lo cotidiano se entrelazan, donde el deseo y la creación se encuentran, y donde cada sorbo y cada nota nos acercan a lo invisible que se deja ver

vino + disco

Agalma nos recuerda que la música y el vino son lenguajes que hablan directo al alma, que el arte auténtico se cultiva como la vid y que lo más profundo se revela solo cuando se comparte.

Y sobretodo un proceso en compañia con el amor el sosten y la contención de Martina Dominguez Soler a quien le dedica su esfuerzo y cariño por su paciencia infinita por los dias y noches de tormenta y creatividad

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